Triángulo 3

(Tercera parte de la reseña del artículo de César Coll “Aprender y enseñar con las TIC: expectativas, realidad y potencialidades”, publicado en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, nº 72)

¿Cómo se está produciendo la incorporación de las TIC a la educación formal y escolar? ¿Con qué objetivos?

Coll distingue tres maneras de entender la incorporación de las TIC a la educación escolar según tres visiones distintas de su potencialidad:

  • Las TIC  se incorporan como contenidos de aprendizaje al currículo escolar, ya que se consideran herramientas imprescindibles  en la sociedad actual. (Incorporación de las TIC como asignatura.)
  • Las TIC también se incorporan con el fin de hacer más eficientes y productivos los procesos de enseñanza y aprendizaje. Este modo de incorporación es todavía muy escaso y su incremento depende de que se superen las carencias de equipamiento y de infraestructura , así como de mayores recursos en la formación y apoyo al profesorado.  Además, generalmente su uso refuerza las prácticas educativas existentes (“el profesorado tiende a adaptar las TIC a sus prácticas docentes, más que a la inversa”), y sólo promueven la innovación cuando se insertan en una dinámica de innovación y cambio educativo más amplio.
  • El tercer modo de incorporar las TIC es considerarlas como instrumentos mediadores de los procesos intra e interpsicológicos implicados en la enseñanza y el aprendizaje. En este caso, lo que se persigue es aprovechar la potencialidad de estas tecnologías para impulsar nuevas formas de aprender y enseñar. Ya no se trata de hacer lo mismo que siempre, pero de forma más eficiente y productiva, sino para hacer cosas que sólo las TIC permiten. Este modo de incorporación de las TIC encuentra enormes dificultades en “la rigidez y las restricciones organizativas y curriculares de un sistema educativo que es incompatible, en muchos aspectos, con el aprovechamiento de las nuevas posibilidades de enseñanza y aprendizaje que ofrecen las TIC.

Estos tres modos de entender la incorporación de las TIC  a la educación escolar, que se corresponden con diferentes modos de entender su potencialidad educativa, suponen diferentes grados de la alfabetización digital, desde el conocimiento y manejo de unas tecnologías al “conocimiento de las prácticas socioculturales asociadas a su manejo en la sociedad de la información y la capacidad para participar en esas prácticas utilizando dichas tecnologías de manera adecuada”.

La conclusión de este modo de entender la alfabetización digital es clara:

“Los objetivos  de una auténtica alfabetización digital no pueden conseguirse mediante la simple introducción de unos contenidos curriculares y la enseñanza y el aprendizaje del manejo de unas herramientas tecnológicas. Es el conjunto del currículo el que debe ser revisado con el fin de adecuarlo a las necesidades formativas y las prácticas socioculturales propias de la sociedad de la información”